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20 de marzo de 2010

Lucerna

Tras un vuelo a Zúrich y un posterior viaje en tren llegamos a Lucerna. En ese momento, saqué dos conclusiones: primero, que los trenes suizos son mucho mejores que los españoles y segundo, que veinte grados bajo cero implica mucho, mucho frío. Debíamos llegar a la Universidad de Lucerna y, como suele ser normal, acabamos perdiéndonos, aunque así pudimos ver una parte de la que iba a ser nuestra casa durante la siguiente semana. Siguiente conclusión: los conductores de autobús de Lucerna son muy majos y extremadamente puntuales.

Allí pasé una semana junto con otros 3 compañeros de mi universidad haciendo un pequeño curso de economía, que, por cierto, estuvo realmente bien (incluso para los que no somos muy entendidos en la materia, como es mi caso). La ciudad era especialmente bonita la miraras desde donde la miraras. Arquitectura típica centroeuropea, la cual me encanta, calles limpias y montones de monumentos muy bonitos. Además, la gente era realmente simpática e intentan hacerlo lo mejor posible para entenderte en inglés (o ayudarte con tu alemán).


El día que mejor pudimos ver la ciudad fue el sábado, una vez acabado el curso. Y, ¡qué casualidad!, coincidía con una especie de festival que era muy curioso de ver. Realmente Lucerna es una ciudad que merece la pena visitar. Personalmente, la encontré mucho más acogedora (y barata) que Zúrich y con un encanto especial que hace que la mantengas en tu recuerdo.

24 de septiembre de 2009

Nuremberg

Tras una hora de vuelo en un avión de hélice llegamos a Nuremberg. Sólo conocía la ciudad por sus famosos juicios tras la II Guerra Mundial, nada más. Sin embargo, me dejó muy impresionado por lo bonito de su casco antiguo, el cual todavía conserva mucho de la ciudad de cuento que posiblemente fue hace algunos siglos. Además, para ambientar aún un poco más, nevó durante los cuatro días que pasé allí.

Me llamaron mucho la atención sus calles de piedra y la arquitectura de sus casas, las cuales parecían sacadas de cualquier relato medieval. Las calles, las fuentes, su catedral... Todo era impresionantemente bonito, nadie diría que en plena guerra cayó una bomba en plena ciudad, la cual causó un gran número de muertos.

Otra cosa que me gustaría destacar es el transporte público. Allí el metro pasa cada muy poquito tiempo, y hay un montón de líneas de autobús. Además, mucha gente pasea en bicicleta por las calles y nadie molesta a nadie, no como aquí, que todos sabemos lo que pasa...

No pude ver mucho de la ciudad, debido a que no fui allí precisamente a hacer turismo, pero me gustó mucho, casi tanto (o más) como Edimburgo.



11 de agosto de 2009

Viajar desde el sofá

Para mucha gente viajar es una de sus aficiones preferidas, ya sea para ir a la playa o de camping, visitar monumentos, ir a algún tipo de evento o simplemente por el placer de conocer un nuevo lugar, dejarse envolver por una nueva cultura y tal vez conocer gente nueva. Sin embargo, irse de viaje nunca ha sido barato y, en los tiempos que corren últimamente, se está convirtiendo en algo cada vez al alcance de menos gente. Esta afición por ver nuevas ciudades la están aprovechando desde hace unos pocos años las cadenas de televisión que emiten en abierto para hacernos llegar a los espectadores cómo son algunos de los lugares más interesantes del planeta, incluyendo en su programación programas sobre viajes. Estos programas no suelen ser documentales "al uso", que podrían llegar a aburrir a más de uno, sino que cada uno de ellos intenta darle a su emisión un toque diferenciador que lo haga atractivo a la audiencia y, además, divertido.

El primer programa de este estilo que recuerdo es Planeta Finito, el cual se comenzó a emitir en La Sexta poco después de la llegada de esta cadena a las parrillas televisivas. En Planeta Finito cada programa tenía dos protagonistas: la ciudad destino del viaje y un humorista que nos hacía de guía por esa ciudad. Era un programa bastante ameno donde se podía aprender una buena cantidad cosas útiles para un futuro viaje a esas ciudades, desde cuánto cuesta la entrada de un museo o un billete de autobús a cómo hay que comportarse en ciertos lugares con un protocolo especial. Todo esto, por supuesto, de manos del humorista anfitrión.

Unos años después Televisión Española incorporó a su programación Españoles en el Mundo, un espacio también de viajes pero con muchas diferencias con respecto al anterior. En este programa nuestros anfitriones y guías son personas nacidas en España pero que en algún momento de su vida, por uno u otro motivo, se fueron a vivir a algún otro país. Cada uno de ellos pasa algún tiempo con el reportero de TVE, durante el cual nos guía por los principales lugares de la ciudad y, además, nos muestra algunos aspectos de su vida personal y profesional allí. Este es claramente el rasgo que lo diferencia de Planeta Finito, ya que en el programa de "La 1" se hace un hincapié en el factor humano de algunos de los habitantes de la ciudad (en este caso personas con raíces españolas pero muy integradas en el entorno del país destino) que en el de La Sexta no existía.

Por último, hace unos cuantos meses Cuatro también se apuntó a la moda de los programas de viajes modificando un formato de éxito que ya existía, Callejeros, para convertirlo en Callejeros Viajeros. Este programa es bastante similar al de Televisión Española, en el hecho de que también es una persona española residente en la ciudad objeto del programa la que ejerce de anfitrión, aunque en este caso el reportaje se centra mucho menos en la vida de estas personas en concreto en esa ciudad. En este formato la verdadera protagonista es la ciudad, de la cual los anfitriones nos dan más información que los anteriores programas; el recorrido que se hace por ella es en bastante más profundidad, un poco al estilo de cómo se trataban los temas en su predecesor Callejeros.

En mi opinión todos estos programas tienen un doble beneficio. Por un lado, está el obvio de que nos enseñan nuevos lugares sin tener que desplazarnos hasta ellos, aunque esto, por supuesto, no es comparable al placer de viajar. Y por el otro, dan un poco de interés a la muy maltrecha programación de las cadenas de televisión, copadas sobre todo de programas del corazón, realities y similares. Ojalá cunda el ejemplo y dentro de un tiempo podamos ver en la tele más programas que realmente valgan la pena sin tener que pagar por ellos.

13 de julio de 2009

Finlandia

Finlandia es un país que, aunque no he ido nunca, siempre me ha fascinado. Tiene algo especial, algo como de cuento; será la esencia vikinga que me atrae. Es una cultura del todo desconocida para mí pero que me llama con cantos de sirena a conocerla. Ciertamente es un país que quiero visitar.

Como el resto de países escandinavos, económicamente es un país fuerte. Además, su educación siempre aparece en los primeros lugares del informe PISA, por algo será. Y luego están sus paisajes, tan verdes y tan blancos al norte de Europa... Finlandia...



Fotos tomadas de la página http://fakestreet123.wordpress.com